22/6/13

SINARQUÍA, GILINSKI Y PETRO


 
Diana Duque Gómez


“La libertad es como el aire que respiras:
 sólo tomas conciencia de su existencia
 cuando tienes una cuerda al cuello”.
          Arthur Koestler

El cúmulo de libertades individuales necesarias para el pleno desarrollo de las potencialidades humanas, cuyo despliegue se da en el fluir holístico y cooperante del orden natural espontáneo, está seriamente amenazado de muerte por la dominación del nefario régimen mercantilista, el cual ha impuesto una cultura de la subyugación de los pueblos que se ha formado y consolidado alrededor de una visión omnipresente y omnipotente del Estado y del falaz punto de vista darwinista que postula la sobrevivencia del más fuerte, lo que ha proporcionado una justificación perversa para la explotación de los hombres y una legitimación del sistema patriarcal o dominación del fuerte sobre el débil y del instrumento fundamental de esta dominación el Estado.


El mercantilismo es un sistema de privilegios pactados entre el poder político –encarnado en los que presiden el Estado- y los grupos empresariales influyentes, un contubernio de lesa humanidad que garantiza a esas elites monopolios y prebendas, que los salvaguardan de tener que competir y hasta de pagar impuestos, concediendo siempre a una pequeña minoría el derecho a la riqueza. De esta manera, lo que caracteriza al mercantilismo es la empresa monopolista como privilegio y la ley como instrumento para asignar el derecho a la riqueza de unos pocos. En síntesis, el mercantilismo es un sistema económico corrupto donde la competencia basada en el respeto a las reglas del mercado se transforma en una rapiña por los privilegios y el presupuesto del Estado, sustituyendo la cultura empresarial por el totalitarismo económico a través del Estado, un Estado criminal de derecho.

El agente constructor de este andamiaje esclavista es la sinarquía o grupo de personas dueñas del capital financiero, de las corporaciones, de los monopolios, de los grandes negocios y del Estado, que deciden en beneficio propio los asuntos políticos y económicos de un país a través de ese Estado. Esta sinarquía ha consolidado perversamente todo un sistema planetario de monopolios horizontales y verticales alrededor de las entidades financieras que abarca todos los sectores de la economía, constituyendo enormes carteles, esto es, poderosos grupos de corporaciones globales de colosales dimensiones, que han tejido un complejo y perverso entramado de redes con funcionarios estatales y con asesores internacionales con el fin de controlar la economía mundial.

En el corazón de este funesto entramado del mercantilismo moderno están los banqueros desplegando todo su poder liberticida y expoliador desde el sistema financiero cuyo centro es la FED, Sistema de Reserva Federal, banco central de Estados Unidos. La FED es un banco privado cuyos dueños son los Rothschild de Londres y Berlín; la familia Lazard de París; Israel Moses Seif de Italia; los Kuhn, Loeb y Warburg de Alemania y las familias Lehman, Goldman, Sachs y Rockefeller de Nueva York. Este banco no paga ningún impuesto y tiene el monopolio de la emisión de dinero y el poder de prestar dinero con interés al gobierno.

En este engranaje mercantilista es importante recalcar el papel fundamental que ejerce el Estado como instrumento fundamental de la opresión, expoliación y explotación del individuo, para lo cual se ha dado convenientemente al Estado una aureola de “objetividad” y “neutralidad” difundiendo la mentirosa administración “científica” del Estado como supuesto correlato del avance de la  “ciencia”, la cual, como señala el catedrático español Dalmacio Negro,  “supuestamente  requería que el gobierno de la economía y de la sociedad estuviera en manos de tecnócratas ‘expertos’”. Desde entonces se ha creado un séquito de mandilandines –criados de rufianes-, graduados de grandes universidades como Harvard que han sido los “hombres de paja” de la sinarquía mundial, es decir, hombres que actúan como testaferros de esa sinarquía desde los puestos de mando del Estado.

Un ejemplo claro de lo anterior es George Soros. Afirma el investigador William Engdahl que “Soros ha sido incorporado como ‘hombre de paja’ al conglomerado bancario anglo-francés de los Rothschild”. Soros que ha cultivado una personalidad para los medios de filántropo es en realidad uno de los agentes de los poderosos Rothschild y como tal “responsable por el caos que provocó la terapia de shock en Europa oriental a partir de 1989. Él ha forzado a los débiles gobiernos de esos países a adoptar medidas económicas tanto descabelladas como draconianas, las que le han permitido comprar los recursos de extensas zonas de Europa oriental a precio de huevo”(1).

Ahora bien, la siniestra y liberticida concepción estatista no es solamente promulgada por el mercantilismo sino que también es profesada y promovida por quienes en nombre de la llamada izquierda, a través del Estado, ambicionan enriquecerse y poseer un poder político y económico sojuzgador y monopolista. Allí encontramos a los que se denominan “liberales de izquierda”, “socialconservadores”, “comunistas”, “socialistas”, “izquierda democrática”, “progresistas”, etc. Por supuesto, todos ellos adoratrices del Estado “social”. Como afirma Hillaire Belloc, “lo ‘social’ es la etiqueta común para las distintas teorías de ataque contra el principio de la propiedad, así como para las medidas de control comunal a expensas de la familia y de la libertad individual” (2). Con el disfraz de lo “social” en muchos  países  la  izquierda ha  instaurado un totalitarismo estalinista, en donde la independencia económica en general, como señala el filósofo político  Dalmacio Negro, “queda limitada en la práctica a su nomenklatura (clase parasitaria dueña del gobierno), los grandes capitales y los amigos del poder: ‘la sociedad política’ que se constituye en torno al Estado”, como en China o Venezuela.

Puesto que el mundo ha sido modelado por el mercantilismo y el culto al Estado durante varios decenios e incluso siglos, el resultado es el cercenamiento constante de la libertad individual y el acaparamiento de la riqueza en muy pocas manos dejando tras de sí el empobrecimiento de la vida, el  confinamiento del ser humano en la prisión de la sobrevivencia y del miedo a la confiscación, al embargo, a la expoliación a través de los impuestos, esto es, al terrorismo de Estado, así como un control casi total del individuo, puesto que como dijera Hillarie Belloc, “el control de la riqueza es el control de la vida humana misma”. Esto ha traído por contera la lenta extinción de la clase media productiva, expresión por excelencia de las ideas libertarias, la cual en la práctica construye la independencia económica, la autonomía individual, el desarrollo del conocimiento y de la creatividad en todos los campos –la filosofía, la literatura, el arte, la ciencia, la tecnología, etc., etc.- y que constituye, por tanto, la base dinamizadora de la sociedad siempre cambiante y de unas instituciones formadas espontáneamente. Clase media auténtica que no hay que confundir con la clase media parasitaria, lacaya y burocrática. Como señala Murray Rothbard: “únicamente con la libertad puede alcanzar el hombre la prosperidad, la realización y la felicidad”.

Enmarcada en este contexto global está la situación de Colombia, país que por sus monstruosos niveles de corrupción e inseguridad y su lucrativa y genocida guerra prolongada ha sido clasificado como un “Estado fallido” en las mediciones que realiza anualmente el Fondo por la Paz y la revista Foreign Policy de los indicadores sociales, políticos y económicos que miden el riesgo que tiene el país de colapsar,   colocándolo para 2012 como el “peor ranqueado en América Latina y el Caribe después de Haití”. (3).

Corroborando lo anterior está el Índice de Paz Global, publicado por el Instituto para la Economía y la Paz, en el que Colombia aparece como el país más violento de Latinoamérica ocupando el puesto 147 (de 162 países), peor que México (133), Venezuela (128) y Honduras (123) (4). 

Es un hecho que en Colombia sigue fortalecida la guerra irregular, combinación de todas las formas de lucha de la “izquierda” en todo el país, que ya deja cinco y medio millones de víctimas desde 1985 (5). El estalinismo ha priorizado durante los últimos años la forma de lucha “legal” lo que abarca la infiltración en todos los estamentos de la sociedad, procesos de “paz” como el de La Habana y, en particular, la lucha electoralista. Así, los resultados electorales dejan ver el avance de la “izquierda” que con sus diferentes denominaciones ha llegado a ocupar un número significativo de gobernaciones, alcaldías y escaños en el Congreso, asambleas y concejos municipales.

Un caso representativo es el de Gustavo Petro, ex guerrillero del M-19 y líder de la fuerza de “izquierda” conocida como Movimiento Progresistas, elegido alcalde de Bogotá, segundo cargo en importancia del país.

En la “sociedad política” que se constituye en torno al poder y el botín del Estado, los grandes grupos económicos apoyan indiscriminadamente, sin principios y sin escrúpulos, las costosas campañas electorales de los opcionados de turno. Así, a Gustavo Petro lo han apoyado el grupo Gilinski y el grupo Santo Domingo.

El grupo Gilinski  ha colaborado de vieja data con Petro, como lo confirma el portal elpueblo.com.co: “a través del abogado Alex  Vernot, uno de los consejeros más influyentes de Petro,  los Gilinski -Isaac y su hijo Jaime- le daban información para que el congresista adelantara debates políticos en la Cámara y el Senado en los que denunciaba al Grupo Antioqueño por la operación de fusión del Banco de Colombia con el Banco Industrial de Colombia, que en la práctica sacó a los empresarios caleños (los Gilinski) del banco”. 
Concluye el portal: “Los debates de Petro contra Jorge Londoño, presidente del Banco de Colombia, son de los más recordados en los últimos años en el Congreso. A partir de ahí, Gilinski ha apoyado económicamente la carrera política de Petro” (6), quien en la campaña a la presidencia de 2010, como afirma el portal La Silla Vacía, fue financiado con “un crédito por poco más de 900 millones de pesos, que le otorgó el Banco GNB Sudameris” (7), propiedad del grupo Gilinski desde 2003.
En el mismo sentido la web Kienyke informa que Vernot  “fue el principal asesor del grupo Gilinski en la pugna judicial con el Banco de Colombia y su presidente Jorge Londoño. Vernot lideró el equipo de abogados que terminó ganándole la millonaria demanda al grupo financiero antioqueño” (8).
Alex Vernot, abogado de los Gilinski y principal consejero de Petro, calificado por El Tiempo como “el hombre que le habla sin tapujos al alcalde”, es quien esgrime la defensa del alcalde, en un reportaje de página entera en dicho diario, cuando afirma, con un lenguaje que semeja al chavismo y que pretende polarizar la ciudad exacerbando la lucha de clases, que la revocatoria del mandato del alcalde “puede llevar a un debate de lucha de estratos” para terminar con una amenaza a los colombianos cuando a la pregunta “si comparte esa opinión que alguna vez expresó el alcalde en el sentido de que cualquier intento por interrumpir su mandato tendría efectos en los diálogos de paz”, Vernot respondió: “Creo que los guerrilleros de las FARC podrían pensar que podría pasarles lo mismo”(9).
Jaime Gilinski, uno  de  los  hombres  más ricos del mundo, según la revista Forbes, con un MBA de Harvard, comenzó su meteórica carrera de banquero cuando, tras haber adquirido el Banco Andino sale a comprar el 75 por ciento del Banco de Colombia, para lo cual, señala la revista Forbes, “logró obtener el apoyo de cerca de 100 inversores internacionales, entre ellos el multimillonario George Soros (que al parecer puso US $50 millones)”(10),  el ING Banco de Holanda (de los Rothschild), el Barclay’s Bank de Inglaterra (Rothschild) y Morgan Greenfeld de Inglaterra, entre otros (11).

Gilinski es dueño de la Compañía Financiera Internacional, Banco GNB Sudameris, Servibanca, de los bancos HSBC en Colombia, Perú, Uruguay y Paraguay, plásticos Rimax S.A., comestibles Yupi, socio de London & Regional Panamá Properties (integrado por ex ejecutivos de Soros) -una compañía de finca raíz que adelanta el proyecto de desarrollo de la antigua base de la Fuerza Aérea Howard en Panamá. Proyecto llamado Panamá Pacífico: bodegas, edificios de oficinas, aeropuerto, etc., considerado el “negocio inmobiliario más grande de América latina”.
Otro respaldo económico de Petro está dado por el grupo Santo Domingo. Afirma el portal lasillavacia.com que “el empresario Julio Mario Santo Domingo fue el gran aportante de la campaña de Petro” a la presidencia 2010, “con 100 millones de pesos”. (12).
Por otra parte, fiel al ideario del M-19 -que se definía como “una organización político-militar, patriótica, antioligárquica,… que lucha por la… instauración del socialismo” (13)-, Petro, ha mantenido cercanía con los gobiernos de ‘izquierda’ de Ecuador y con el socialismo del siglo XXI de las fuerzas chavistas de Venezuela.

El ex guerrillero del M-19 José Cuesta Novoa, asesor de Petro cuando éste era congresista, cuenta cómo en el año 1994 tras leer una crónica sobre el coronel Hugo Chávez y “descubrir rasgos de semejanza política entre el movimiento liderado por Chávez en Venezuela y la agrupación en la que había militado”, él y Petro invitaron al coronel a Bogotá.  Continúa Cuesta: “con el hoy alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, diseñamos una cuidadosa agenda que le permitió a Hugo Chávez sumergirse en las honduras del proceso constituyente (de Colombia en 1991 N. de la a.)(…) La visita terminó en el puente de Boyacá con Gustavo Petro y algunos militares retirados” (14).

Desde entonces Petro ha mantenido un fervor chavista y una  mutua colaboración con las fuerzas políticas del chavismo  como ha quedado registrado en muchas oportunidades. Por ejemplo, Ricardo Puentes Melo, director del portal Periodismo sin Fronteras, destaca una  entrevista  de  los  enviados de Petro con el alcalde de Ureña, Venezuela –antes de las elecciones de marzo de 2010- donde “se habla claramente de las afinidades ideológicas entre Petro y la revolución chavista” y “se habla de la necesidad de unir esfuerzos contra la ‘derecha’ colombiana a la cual –dicen- no vencerán si la izquierda colombiana no se une y no recibe ayuda de los gobiernos de Venezuela y Ecuador” (15). Todo este siniestro plan totalitario, liberticida, si culmina, se habrá logrado principalmente gracias a la decisión de la sinarquía mundial financiera de ejercer un control absoluto sobre el planeta y al apoyo que han proporcionado sus grupos de paja como el grupo Gilinski a personajes como Petro.



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NOTAS:
1. www.voltairenet.org/auteur124557.html?lang=eswww.bibliotecapleyades.net “George Soros enemigo de la humanidad”; 2. Dalmacio Negro, La tradición liberal y el Estado. Unión Editorial, Madrid, 1995, pág. 217; 3. www.larepublica.co/node/14155  Pocos avances en institucionalidad hacen de Colombia un Estado fallido;  4. www.vanguardia.com/actualidad/mundo/212217-colombia-pais-mas-violento-de-america-latina-segun-informe  . 5.  www.semana.com/Especiales/proyectovictimas/ ; 6. http://elpueblo.com.co/el-caleno-que-llego-a-la-lista-de-los-mas-ricos-del-mundo ; 7. www.lasillavacia.com/historia/los-que-lepsusieron-la-plata...;   8. www.kienyke.com/confidencias/el-asesor-en-la-sombra-de-petro   ; 9. El tiempo, 2 de junio de 2013, “A Petro lo que lo enreda es la ideología”, pág. 16; 10. www.forbes.com/sites/afontevecchia/2013/03/01/colombian-banking-star-gilinski-joins-the-ranks-of-the-uber-rich/  ; 11. www.semana.com/nacion/articulo/quienes-son-los-gilinski/21790-3 ;    12. www.lasillavacia.com/historia/los-que-lepsusieron-la-plata...; 13. www.cedema.org/ver.php?id=2520 ; 14.  www.elespectador.com/noticias/elmundo/articulo-409033-cuando-chavez-vino-primera-vez-colombia  ; 15. www.ricardopuentes.com/index.php?option=com_k2&view=item&id=29:las-reuniones-secretas-del-petrismo-con-el-chavismo&Itemid=103 .


Bogotá, 22 de junio de 2013
    
  

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